Sobre Mi

DESPENSA DEL SUMILLER


Este blog es el fruto de muchos años de dedicación a mi gran pasión, el vino y la gastronomía. Tanto mi formación inicial como mi trayectoria profesional han estado centradas en otros ámbitos, pero desde hace años estoy embarcado en una formación más profunda y constante del emocionante mundo de la Sumilleria y la gastronomía.


Mi gran interés por la formación unido a la lectura para aprender a analizar todo lo relacionado con la Sumilleria, me llevan a entender que características marcan la diferencia de cada producto que cato. Todo esto unido a mis conocimientos con la fonación de Sumiller profesional unido a un Master en viticultura y enología por la cámara de comercio de Malaga, Experto universitario en gestión y difusión del patrimonio entorno al vino, por la Universidad de Malaga y Nivel 2 Wine & Spirit Education Trust, ademas de que Actualmente estoy estudiando la cualificación de nivel 3, título indispensable y obligatorio para continuar estudiando en la misma organización y acceder al Master of Wine.

Todo esto me ha motivado a realizar viajes enológicos para conocer prestigiosos viñedos de Europa y grandes zonas enológicas, tanto históricas como emergentes, que elaboran aquellos vinos que más me han emocionado. En concreto, mi pasión por los grandes vinos históricos me ha llevado a ser Formador Homologado del Marco de Jerez, Formador homologado en Cava, Tecnico especialista en vinos y vinagres de Montilla-Moriles,


miércoles, 20 de marzo de 2019

Mi recomendación de esta semana.



VALDRINAL SQR 2009

D.O Ribera del Duero
                                         


TIPO DE BARRICA: Roble francés

CLIMA DE LA ZONA: Mediterraneo frío con acusada continentalidad y notable déficit hídrico.

 ENVEJECIMIENTO EN BARRICA: 12 meses


Vista: 
Color intenso, Rojo cereza de capa alta

Nariz: 
Intenso, estructurado y fino a la vez. Con una madera muy elegante fruto de su fermentación maloláctica en barrica de Roble, con notas dulces y balsámicas. 

Boca: 
Amable y elegante, muy persistente. Recuerda a frutos rojos muy intensos, frutos secos y balsámicos.

Maridaje: 
Boletus y setas en general, carnes rojas y cochinillo, carne de caza.

Nota: 
Con  (Fabada Asturiana con su compango (pringá): chorizo, morcilla y lacónde). y con (Fabes-Verdinas con Almejas de carril y Langostinos) del Restaurante Rincón Asturiano, en Arroyo de la Miel (Malaga), un maridaje que te sorprenderá gratamente. 

Mas información de la Bodega:

BODEGAS VALDRINAL
CAMINO DE LOS ANARINOS, S/N
09471 FUENTELCÉSPED – BURGOS
Tlf. 914113522  
 http://valdrinal.com 
 E-Mail : general@valdrinal.com




viernes, 15 de marzo de 2019

Mi recomendación de esta semana, (Altocielo 2013).

Altocielo 2013




D.O. Sierras de Málaga ( Ronda )
BODEGA: Bodegas Lunares
UVAS: 80% Syrah, 15% Graciano y 5% Cabernet Sauvignon
CRIANZA: 12 meses en barricas de roble francés

Vino tinto con crianza de producción limitada a 8.000 botellas al año
NOTA DE CATA
Vista: Color intenso, Rojo picota de capa alta.
Nariz: Muy  compleja e intensa, con  aromas a frutas rojas muy maduras, madera envinada, notas  dulces y  florales  com un recuerdo balsámico continuo.
Boca: Elegante y profundo, con  taninos suaves y persistente, notas a regaliz y una acidez envolvente y que a pesar de su longevidad me  hace  pensar que aun le queda  largo recorrido.
Maridaje: Carnes rojas, carne de caza con salsas, cordero, cabrito y cochinillo al horno, sin olvidar los quesos de larga curación. 
Nota: (Con él Chivo a la Pastoril) del Restaurante Arte de Cozina,  en Antequera Málaga, marida de forma perfecta. 
Mas información de la bodega:
RAZÓN SOCIALBODEGAS:          LUNARES RONDA, S.L.
COMARCA:  Serranía de Ronda
DIRECCIÓN:       Carretera Ronda-El Burgo, Km 1,2, 29400 Ronda, Málaga  
CONTACTO:  Pedro Morales
TELÉFONO:  649 69 08 47
IDIOMAS:    Español, Inglés
VISITABLE:  Todos los días (Cita previa)
Precios de VISITAS:   Escolares 3€ / Turistas, periodistas, agencias y particulares 15€

 

jueves, 14 de marzo de 2019

Componentes del Vino


Se calcula que el vino tiene más de 1.000 componentes aromáticos, la mitad de ellos producidos por las levaduras durante la fermentación alcohólica. Algunos aromas parecen escapar espontáneamente del vino mientras que otros sólo podemos llegar a percibirlos si los potenciamos mediante un agitado, fenómeno indicativo de su diferente volatilidad. Con el paso del tiempo algunos de estos componentes se unen a otros para formar moléculas más pesadas que se vuelven insolubles produciendo sedimentos tánicos o cristales de tartrato.

Aparte de agua, el componente más importante de cualquier vino es el alcohol etílico o etanol, producido principalmente por las levaduras del género Saccharomyces al transformar el azúcar durante la fermentación. Aunque el etanol no tiene mucho sabor, dota de cuerpo y densidad al vino además de alterar la percepción que tenemos de otros componentes. Por ejemplo, un vino con un nivel modesto de alcohol puede dar la impresión de más sabroso que un vino similar con mayor nivel de alcohol, mientras que un nivel excesivamente alto puede oscurecer el carácter frutal y otros aromas. El alcohol debe estar equilibrado con el resto de los componentes del vino ya que entonces se percibirá como integrado.

A continuación tenemos los ácidos orgánicos. Las uvas contienen ácido málico y tartárico así como una pequeña cantidad de ácido cítrico. El ácido tartárico estabiliza el vino terminado pero una parte puede precipitar en forma de cristales de tartrato que recuerdan a pequeños trozos de vidrio. El ácido málico, llamado así por estar presente en las manzanas (malus en latín) y darles su característico sabor, se transforma en ácido láctico a través de la reacción conocida como fermentación maloláctica o conversión maloláctica. Este proceso puede producirse de forma espontánea pero lo habitual es que se inoculen bacterias lácticas de la familia Oenococcus oeni. El ácido láctico es más suave y suculento que el málico, dando al vino un carácter más redondo y de mayor textura. En algunos vinos blancos elaborados con varietales más frutales y florales se inhibe la fermentación láctica para que mantengan un perfil más ácido y afilado. Otros ácidos presentes en el vino incluyen el ácido succínico, que es un subproducto de la fermentación, el ácido acético y el ácido butírico. Cantidades elevadas de ácido acético, cuyo olor recuerda al vinagre, y ácido butírico, que huele como leche agriada o mantequilla rancia, se consideran defectos del vino inducidos por las bacterias. Además de preservar el vino, los ácidos contribuyen a la frescura y a la profundidad o contraste, equilibrando el alcohol, azúcar residual y componentes aromáticos además de ayudar a disolver la grasa de los alimentos cuando estos acompañan al vino. Un vino falto de acidez, con elevado pH, se mostrará como apagado, plano y falto de interés.

Las uvas contienen prácticamente la misma cantidad de glucosa y fructosa, que se transforman en alcohol durante la fermentación. En ocasiones la vinificación detiene este proceso para dejar ciertas cantidades de lo que denominamos azúcar residual . Durante la fermentación alcohólica las levaduras prefieren la glucosa por lo que la mayoría de este azúcar residual está compuesto por la más dulce fructosa. Los vinos secos tienen un nivel de azúcar residual inferior a los 4 g/litro por lo que suele ser indetectable salvo por los efectos indirectos de amortiguación de la acidez o ligero aumento del cuerpo. En la otra punta de la escala algunos vinos pueden contener más de 100 g/litro de azúcar residual. El dulzor de un vino puede estar enmascarado por la acidez y en menor grado por la tanicidad.

Los polifenoles están compuestos por un amplio grupo de elementos químicos que se encuentran principalmente en la piel de la uva. Son responsables de gran parte del sabor del vino y con el paso del tiempo interactúan con otros elementos para formar una vasta gama de componentes de los aromas secundarios y terciarios.

Los antocianos son una clase de polifenoles rojos, azules y morados que se extraen en el vino tinto por contacto del mosto con las pieles durante la fermentación alcohólica. Son inestables y en presencia de oxigeno reaccionan con las moléculas de los taninos para formar cadenas más largas que precipitan con la consiguiente pérdida de color del vino. A la vez estos antocianos son antioxidantes que ayudan a preservar el vino y según ciertos científicos también a los bebedores.

Los taninos son un grupo de polifenoles polimerizados que se encuentran en la piel y la pepitas de la uva, además del escobajo o raspón. Los taninos de un vino están relacionados, entre otras cosas, con la duración del contacto con las pieles y otras materias sólidas. Aunque los taninos están principalmente asociados a los vinos tintos, algunos blancos tienen un cierto contacto con las pieles lo que les confiere una cierta textura astringente. Las barricas de roble pueden representar una fuente adicional de taninos tanto para blancos como para tintos. Los taninos pueden detectarse como un elemento de textura o estructural junto con una cierta astringencia y amargor. Interactúan con las proteínas de la saliva para formar componentes más complejos que inhiben la lubricación por lo que experimentamos una sensación de sequedad y rugosidad en la boca. Con la crianza en botella  los taninos se transforman en más blandos y amables llegando en ocasiones a parecer suaves y sedosos. El proceso por el que esto sucede aún es poco conocido.

El aroma y la mayoría de los sabores de un vino no se perciben por la lengua sino por la nariz, desencadenados por los componentes volátiles que escapan de la superficie del líquido y alcanzan el bulbo olfativo. Estos componentes volátiles tienen su origen tanto en la uva misma como por las reacciones químicas, en forma de subproductos, durante las fermentaciones y posterior maduración. Incluyen alcoholes pesados, ésteres, aldehídos, lactonas y piracinas. Los ésteres de cadena corta son los responsables de notas frutales y florales mientras que los ésteres de cadena larga lo son de notas perfumadas y de jabón. Los aldehídos facilitan los frutos secos, recuerdos a jerez y notas de oxidación mientras que las piracinas aportan los vegetales, herbáceos y el pimiento verde.

Fuente: Aprender de vinos.es


miércoles, 6 de marzo de 2019

BRANDY Y COÑAC: SUS DIFERENCIAS Y BONDADES.



El tema del día es una de las joyas de nuestro país, y no me refiero a la Alhambra, ni al flamenco ni a la catedral de Burgos, hablo de algo mucho más maravilloso y cañí: el brandy.
Llamadme carca, pero la moda del gin tonic con mil abalorios flotando comienza a cansarme. Dejémonos de tendencias en los aspectos verdaderamente importantes de la vida como lo es la copa de sobremesa. No hay nada mejor para después de comer que un buen copazo de brandy: digestivo, sabor espectacular, en invierno entras en calor, en verano quedas como un sibarita entre tanto dominguero; elegante, sutil y muy nuestro.

En torno al brandy hay muchos interrogantes para el profano, pero tranquilos, estoy aquí para evangelizaros.
En primer lugar, ¿qué demonios es el brandy?
El vocablo “brandy” viene del holandés brandewijn,”’vino quemado”. Se trata de un aguardiente de vino, por lo que ya de primeras esto es una garantía de que sea un producto maravilloso al aunar dos de mis hobbies: aguardiente y vino. A esta categoría también pertenecen a sus primos Armagnac o Coñac. Todos responden a la misma definición genérica, pero son las técnicas de destilación, el envejecimiento, la procedencia del vino y la localización geográfica las que distinguen a unos tipos de otros.
 Nuestro brandy es un destilado obtenida a partir de aguardientes de vino y envejecido en recipientes de roble americano.  En la destilación se obtiene un aguardiente denominado Holanda de 65 grados que después envejece en barricas de roble. En este proceso oxidativo, el aguardiente va perdiendo grados alcohólicos y adquiriendo el color de la propia madera y un bouquet aromático y de sabores que lo hacen más fino y elegante.











Soleras y criaderas de brandy
En segundo lugar, ¿en qué se diferencia el brandy del coñac?
                Es muy triste que mucha gente piense que el brandy es la versión barata y cutre del coñac. No es el Alfredo Landa de los licores intentando seducirnos torpemente frente a un Alain Delon en forma de destilado. Nada más lejos de la realidad, debemos quitarnos el complejo de inferioridad frente a los espirituosos franceses. La España profunda tiene mucho potencial, hay que beber más destilado patrio como un buen pacharán, un orujo gallego de los que te cambian la voz, o un resolí rico rico y dejar el gin tonic y los Manhattan para los chicos buenos y biempensantes. Deberíamos comenzar a promover un turismo rural en busca del arca perdida de los grandes aguardientes de nuestra geografía, pero ya estoy empezando a irme del tema. Sigamos con las virtudes del brandy.
  El brandy es más antiguo que el cognac y tiene su propia personalidad y, aunque tiene mucho en común con su pariente francés, no se trata del mismo producto. El proceso de elaboración es muy similar hasta la fase de crianza, en la que el brandy se desmarca ya que en él se emplea un sistema único en el mundo conocido como “criaderas y soleras”, exclusivo de los jereces y brandies.
Este sistema se basa en apilar las barricas por estratos, estando la que contiene un brandy más viejo en la parte inferior (solera) y las de contenido más joven en las capas superiores (la 1º criadera es la segunda más vieja, colocada directamente encima de la solera, la 2º criadera irá sobre la primera…). El brandy que se quiere embotellar para su venta se extrae de la solera (fila inferior) y se unifica en un depósito. Las soleras se rellenan con el contenido de las barricas de la 1º criadera, y estas a su vez con las de la segunda y así sucesivamente hasta rellenar la última criadera (la primera fila de la parte superior) con el brandy recién destilado. Para que con este método siempre se obtenga el mismo brandy con sabor característico se extrae siempre un 20% de cada barrica, ya que si este porcentaje se altera el resultado no será el esperado.

De aquí que no se pueda especificar una edad concreta de un brandy. El consejo regulador de la denominación Brandy de Jerez establece tres tipos, según la duración mínima de su envejecimiento:
• Solera Envejecimiento: superior a seis meses.
• Solera Reserva Envejecimiento: superior a un año.
• Solera Gran Reserva Envejecimiento: superior a tres años.
El coñac, en cambio, sigue otro proceso previo al embotellado: el producto embotellado finalmente se obtiene mezclando diferentes añadas en un porcentaje característico de cada casa. La edad que marque el coñac en la etiqueta será la del aguardiente más joven empleado en dicha mezcla. Un caso muy especial son las Millésimes (añadas): coñac elaborado a partir de aguardientes de un mismo y único año en el que la cosecha fue excepcionalmente buena. En este caso, el año que figura en la etiqueta es el año de vendimia, pero se trata de una práctica poco corriente para el coñac.








Coñac Hine Vintahe Millésime de 1957. Toda una joya.

La edad de un coñac se estima de acuerdo a la siguiente clasificación oficial, establecida en 1983de acuerdo a la edad del aguardiente más joven que se incluye en un ensamblaje. De forma general, para realizar sus ensamblajes, cada negociante utiliza aguardientes mucho más viejos que el mínimo exigido. De hecho, para las designaciones más prestigiosas, pueden llevar envejeciendo varios decenios.

• V.S. (Very Special) o *** (3 estrellas). Cuenta 2:el aguardiente más joven tiene al menos dos años.
• V.S.O.P. (Very Superior Old Pale), Réserve. Cuenta 4: el aguardiente más joven tiene al menos cuatro años.
• Napoléon, X.O, Hors d’âge. Cuenta 6: el aguardiente más joven tiene al menos seis años.

No sólo estriban aquí las diferencias:
-La crianza del coñac se lleva a cabo en barricas de roble Limousin (el cual se encuentra únicamente en los bosques próximos a Limoges), mientras que en el caso del brandy el roble es americano y debe haber sido previamente envinado con mosto de Jerez.
-También hay diferencias en lo que respecta a la uva empleada (blanca para el coñac y tintas y blancas para el brandy), el terruño, el clima, etc.
-El tiempo de envejecimiento también marca la diferencia: el coñac no puede comercializarse antes de haber envejecido al menos dos años en tonel de roble a partir del 1 de abril del año que sigue el de la vendimia, lo cual se denomina “cuenta 2”, mientras que el brandy debe haber tenido como mínimo un envejecimiento de 6 meses desde su introducción en la última criadera.
Cada uno de estos dos productos tiene su propia denominación de origen. La DO Cognac es exclusiva de la región francesa del mismo nombre, y el producto debe cumplir unas reglas de denominación impuestas por la BNIC (Bureau National Interprofessionel du Cognac), mientras que el brandy también tiene su propia DO y Consejo Regulador que limita la producción de este a los municipos de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Maria y Sanlucar de Barrameda.
También se elaboran brandies en Málaga, Montilla, Murcia, Ciudad Real y el Penedés, que aunque tienen el mismo sistema (excepto Penedés que depende del bodeguero el utilizar sistema francés o de soleras y criaderas), no están incluidos en la Denominación Brandy de Jerez.
Hasta que el sistema de DOs se organizó y resultó eficaz, muchos bodegueros españoles etiquetaban sus productos como coñac cuando realmente estaban fabricando brandy, en primer lugar porque aquello no constituía una práctica ilegal (hoy en día si lo es) y en segundo lugar porque consideraban que esa denominación aportaba más calidad y caché a su destilado, siguiendo en la línea del complejo del producto español frente al francés.

Mapa de la región de Cognac

Y ahora que ya sabeis que el coñac y el brandy no son lo mismo, bebed más de ambos, apreciaréis las diferencias y os embarcareis en un viaje sensorial que cambiará vuestras vidas. 

martes, 5 de marzo de 2019

Mi recomendación de esta semana, vino de autor de bodegas Martin Kieninger.





KIENINGER, Cabernet Sauvignon 2017, edición limitada de 408 botellas, D.O Sierras de Málaga (Ronda), vino ecológico. 

Fermentación y crianza en barrica de roble, de color rojo picota con ribete violáceos, limpio y brillante, en nariz es elegante, con frutos negros maduros muy integrados, con especias como la pimienta y la canela, notas de humo, cedro, regaliz y  trufa. 
En boca es muy interesante, complejo y  buena estructura, rico en taninos y con  sabor a  fruta maduras y con la madera muy bien integrada.

Maridaje:  Carnes rojas, carnes de caza con salsas fuertes y guisos. 

 La Bodega:



RAZÓN SOCIAL
MARTIN KIENINGER
COMARCA
Serranía de Ronda
DIRECCIÓN
Lugar Partido Rural los Frontones 67, 29400 Ronda, Málaga
CONTACTO
Martin Kieninger
TELÉFONO
952 87 95 54
IDIOMAS
Español, Inglés y Alemán
E-MAIL
martinkieninger@mgail.com
WEB       
http://www.bodegakieninger.com/
VISITABLE  
    Cita previa (3 días de antelación)
PÚBLICO PREFERENTE
  Hasta 4 personas 25 € / hasta 5 personas 20€ / hasta 10 personas 15€