Sobre Mi

DESPENSA DEL SUMILLER


Este blog es el fruto de muchos años de dedicación a mi gran pasión, el vino y la gastronomía. Tanto mi formación inicial como mi trayectoria profesional han estado centradas en otros ámbitos, pero desde hace años estoy embarcado en una formación más profunda y constante del emocionante mundo de la Sumilleria y la gastronomía.


Mi gran interés por la formación unido a la lectura para aprender a analizar todo lo relacionado con la Sumilleria, me llevan a entender que características marcan la diferencia de cada producto que cato. Todo esto unido a mis conocimientos con la fonación de Sumiller profesional unido a un Master en viticultura y enología por la cámara de comercio de Malaga, Experto universitario en gestión y difusión del patrimonio entorno al vino, por la Universidad de Malaga y Nivel 2 Wine & Spirit Education Trust, ademas de que Actualmente estoy estudiando la cualificación de nivel 3, título indispensable y obligatorio para continuar estudiando en la misma organización y acceder al Master of Wine.

Todo esto me ha motivado a realizar viajes enológicos para conocer prestigiosos viñedos de Europa y grandes zonas enológicas, tanto históricas como emergentes, que elaboran aquellos vinos que más me han emocionado. En concreto, mi pasión por los grandes vinos históricos me ha llevado a ser Formador Homologado del Marco de Jerez, Formador homologado en Cava, Tecnico especialista en vinos y vinagres de Montilla-Moriles,


domingo, 17 de noviembre de 2013

La profesión de sumiller

La profesión de sumiller

Oficios. Es muy desconocida, pero también muy deseada por
muchos y no significa pasarse la vida probando y bebiendo buenos
vinos Requiere mucha preparación, dedicación y esfuerzo
 Por :MARGARITA LOZANO |
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La palabra sumiller viene de la francesa sommelier. Antaño, elsommelier era la persona que iba, con un carro tirado por bueyes (bêtes de somme, o bestias de carga) con barricas de vino para la venta ambulante. Hoy, el sumiller 
es el responsable del vino en los establecimientos de hostelería,
 en vinotecas, en las secciones de vinos de grandes superficies y
 también imparte catas a profesionales o a aficionados. Es claro
 que la figura
 del sumiller da prestigio a cualquiera de estos establecimientos. 
Debido a la educación, conocimientos y experiencia que adquieren, 
muchos sumilleres trabajan como críticos de vinos, escritores, 
educadores y consultores.


En los restaurantes, es fácil reconocer al sumiller: normalmente va 

vestido de negro, con un delantal largo de cuero del mismo 
color (el delantal de cuero, antiguamente, evitaba el roce de las 
barricas y las manchas de vino cuando estos descargaban los
 toneles de los carros y
 los llevaban hasta la bodega y se ha convertido en la vestimenta
 clásica) y colgados de una cadena del cuello, unas llaves y un tastevin.
 Las primeras son el símbolo de la posesión de las llaves de la bodega
 o del almacén, una distinción solo permitida antaño al sommelier
persona de confianza; el tastevin es un recipiente que parece una
 pequeña cazoleta, que antiguamente era de plata, donde el 
sumiller vertía un poquito del vino de la botella que iba a 
servir para probarlo
 y cerciorarse de que estaba en perfecto estado. El sumiller 
tiene numerosas funciones en un restaurante: orientar al cliente 
sobre qué 
vino irá mejor con los platos que ha pedido es la más conocida. 
Pero también debe saber de cervezas, bebidas espirituosas, aguas,
 cafés e infusiones y, algo muy importante: saber gestionar la 
bodega, comprar 
los vinos más adecuados para la cocina y la clientela
 de ese establecimiento y hacer que los vinos roten. Ese papel de 
gestor es el
 que no se ve desde fuera y es quizás el más complicado.


Para ser sumiller hay que formarse: primero, con un curso 
especializado,y después… pues a lo largo de toda la vida, 
ya que cada añada de cada vino es diferente y que en el mundo 
aparecen casi a diario nuevas bodegas, nuevas marcas, 
nuevas elaboraciones.



Fue Francia el primer país que puso en marcha una formación
 específica y reglamentada para sumilleres. Y no hace tanto, los
 españoles que querían recibir esta formación, debían ir al otro 
lado del Pirineo. Hoy en día se pueden encontrar buenos 
cursos de formación en España, peroojo: asegúrese de que el diploma 
que le entregarán al terminarlo está respaldado por un organismo 
oficial y no simplemente por una asociación profesional y menos 
aún por 'fulano de tal', que podrá saber mucho (o no) pero no
 puede acreditar de forma oficial ninguna formación. También
 es importante fijarse si estos estudios conllevan un 
reconocimiento internacional, pues no todos lo hacen, y muchos son 

sin más cursos sencillos de iniciación.


Una buena formación seguirá un programa completo de estudios 
que incluirá enología, ampelografía y viticultura, geografía 
vitivinícola nacional e internacional, los aspectos legales de las 
zonas vitivinícolas, y por supuesto, análisis sensorial, es decir, 
aprender a catar y a detectar virtudes y defectos en un vino. Por 
supuesto, un buen sumiller hablará al menos un idioma, siendo
muy común que estos estudios incluyan el aprendizaje del francés,
 no en vano conocido como la 'lengua del vino'.Y luego, el resto de la
 vida, catar y estudiar. Visitar zonas productoras de vinos y 
bodegas, recorrer ferias especializadas... Es, realmente, 

una profesión para apasionados.


No se sienta intimidado por el sumiller en ningún restaurante. 
No está ahí 'para sacarle los cuartos' ni para venderle la botella
 más cara,sino para que su experiencia culinaria sea completa y 
lo más feliz posible. Aunque está demostrado que un restaurante 
que cuenta con un sumiller en su plantilla vende más vino y mejor 
y rota más su bodega… Lo cual no está reñido con el placer y el
 contento del cliente. El sumiller cuidaráde aconsejarle un vino 
según el plato y según sus gustos (los de usted, como cliente) 
por lo que seguramente le haga varias preguntas, como ¿qué tipo 
de vino le gusta? ¿Más frutal, con más crianza en madera? y,

 no nos olvidemos, según el presupuesto. Por supuesto, un sumiller 
no le preguntará directamente cuánto se quiere gastar en una
 botella, resultaría algo grosero, pero para saber a qué rango 
de precio atenerse 
a la hora de aconsejarle, se fijará mucho en pequeños detalles 
que le dirán si es usted una persona con más o menos posibles: esto 
me lo enseñó un sumiller hace muchos años. Desde la ropa que 
lleva, hasta si lleva hecha o no la manicura o el periódico que lee le
 darán pistas de qué tipo de cliente tiene delante.


No dude pedir consejo al sumiller en la sobremesa: seguro 
que le sorprende con un buen destilado y con un café o infusión
 que combinen perfectamente. Y en los restaurantes que tienen un 
lugar en el exterior donde poder fumar en la sobremesa, déjese 
asesorar para fumar un 

buen cigarro puro: en eso también el sumiller es su hombre (o mujer).

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